Protagonista de la comedia El vergonzoso en palacio (v.) de Tirso de Molina (Fray Gabriel Téllez, 1584-1648). Existen dos tipos de tímidos: los que lo son por naturaleza y los que se vuelven tales por la fuerza de las circunstancias. Mireno pertenece a este segundo tipo.
Un secreto de familia le obliga a esconder su nombre, pero no su espíritu. Como se ve por la respuesta que da a una pregunta sobre su personalidad: «No soy, seré, / que sólo por pretender / ser más de lo que hay en mí / menosprecié lo que fui / por lo que tengo que ser». Pero mientras tanto «no es», y este «no ser», desde el punto de vista social, en la España noble y cortés, es lo que dificulta su amor por Magdalena (v.), a pesar de que Mireno intuye, sin atreverse a creerlo, que es correspondido. Le aterroriza la idea de engañarse y tomar por amor meras expresiones de cortesía, y echarlo todo a perder con actitudes inoportunas. Y en ese combate entre el temor a perder a su amada y el sentimiento que le impulsa hacia ella, consiste todo el drama del tímido.
Indudablemente, en la base de su timidez está el orgullo. Y el juego de Magdalena, que se divierte rechazándole burlonamente cuando él por fin se decide a declararse, sin duda porque sus anteriores vacilaciones la despecharon, acaba desmoralizándole. Es probable que el tímido no hubiera salido jamás de su penosa situación si Magdalena no hubiese actuado enérgicamente en la forma que sabemos. Puede decirse que Mireno se deja seducir y que Magdalena le seduce, por cuanto la personalidad de ella es más fuerte y enérgica que la de él.
Pero luego, cuando él ha recobrado, siquiera sea de ese modo, la confianza en sí mismo, verá como por magia se rasga el velo que cubría su nobleza, y tendrá amor y honores en un mismo día y casi en una misma hora. Triunfo considerable, al cual — hay que reconocerlo — él ha contribuido bien poco.
F. Díaz-Plaja

