Héroe legendario ruso, que con Sviatogor (v.) y Volga Vseslavich (v.) pertenece al grupo más antiguo de los héroes cantados por las «bylinas». Mikula es, entre los tres, la figura más característica y original del mito de la tierra rusa.
Su nombre, que deriva de «selianin», campesino, y significa por lo tanto hijo de campesino, designa claramente su cualidad de héroe rural, como sólo la epopeya rusa y la finlandesa del Kalevala (v.) cantan como tema preferente. Al lado de Sviatogor, símbolo del primer período de la existencia rusa, el de la vida nómada, y de Volga Vseslavich, símbolo del segundo período, o sea el guerrero, Mikula Selianinovich simboliza la vida sedentaria y agrícola. La heroica grandeza de Mikula se percibe en su encuentro con Volga.
Éste se dirige a cobrar el tributo de las tres ciudades que le pertenecen. Mientras se halla en camino con su cortejo de guerreros, oye la voz de un campesino, que resuena en el inmenso espacio, por lo menos a dos jornadas de distancia. Una vez alcanzado el campesino, Volga le invita a ir con él, y aquél consiente, y tras haber cabalgado un buen trecho, se acuerda que dejó su arado en el surco. Volga envía a cinco de sus hombres, pero no logran remover el arado. Envía entonces a diez, sin mayor éxito; lo mismo ocurre cuando va toda la compañía, incluido el propio Volga.
Finalmente vuelve el campesino y con una sola mano arranca el arado de la tierra y lo arroja detrás de una mata. «El cuadro — como ha dicho muy bien un erudito, O. Miller — adquiere dimensiones colosales: es como una representación poética de la llanura sin límite que forma la tierra rusa; el campesino Mikula la hiende con una fuerza tan prodigiosa y la atraviesa tan rápidamente, que en él «sólo cabe ver a un labriego divino, representante y protector de la agricultura en Rusia».
E. Lo Gatto

