Margarita La Tornera

Protagonis­ta de la leyenda del mismo nombre (v. Poe­sías y leyendas de Zorrilla) del poeta va­llisoletano José Zorrilla (1817-1893). La le­yenda de «Margarita la tornera» es una de las más célebres de Zorrilla. El tema — la monja pecadora que vuelve al convento — no es nuevo en la literatura española.

Lo encontramos ya en la sugestiva obra Los milagros de Nuestra Señora (v.), del pri­mer poeta castellano de nombre conocido: Gonzalo de Berceo. La casi totalidad de los milagros realizados por la Virgen en favor de sus devotos, bien para salvar su alma, bien para ayudarles en algún trance apurado, pertenece a la tradición mariana europea. En las Cantigas de Santa María (v.) de Alfonso X el Sabio encontramos también, en medio de asuntos de la más diversa índole, el tema de Margarita la tornera.

Una monja huye de su convento con un galán; vuelve arrepentida al cabo de los años, y advierte que nadie ha nota­do su ausencia; la Virgen, a quien ella había confiado las llaves del convento, la ha substituido mientras se hallaba fuera. La leyenda, en la pluma del Rey Sabio es inferior en gracia y vivacidad narrativa, pero, en cambio, supera a Berceo en musi­calidad. La monja de la leyenda de Zorrilla cuenta tan sólo diecisiete primaveras y es todo candor e inocencia. Un galán des­aprensivo, don Juan, la conquista con sus hábiles y ardientes promesas de amor y de felicidad.

Antes de huir del convento la monja pide protección a su querida Virgen y le confía las llaves en unos versos de un prosaísmo casi sublime: «Al fin yo parto, Señora; / mi confianza en Ti sabes, / en prueba toma esas llaves / que conservo en mi poder. / Guárdalas: otra tornera / eli­ge a tu gusto ahora, / y el cielo quiera, Se­ñora, / que nos volvamos a ver». Después de unos años de entrega a los placeres de la vida, don Juan se cansa de la ex monja y la abandona. Entonces Margarita se de­cide a volver al convento.

Su sorpresa no tiene límites al comprobar que la Virgen en persona la ha substituido en su ausen­cia. El carácter de Margarita la tornera es muy afín al de doña Inés (v.) de Don Juan Tenorio (v. Don Juan).