Protagonista del drama Casa paterna (v.) de Hermann Sudermann (1857- 1928). Se trata de una triunfadora. A los diecisiete años había reclamado vivir según la lógica instintiva de los muchachos, sin hipocresías ni fingimientos, pero había chocado, primeramente, con el cerco de la familia, y luego con el social.
Rompe el primero abandonando la casa paterna, regida por un severo padre; supera el segundo mediante su desdén por las formas de la vida burguesa y por la muchedumbre que aplaude a la célebre cantante. Pero su victoria es triste, a causa de las humillaciones sufridas y no olvidadas — hasta el punto de que su alma se estremece sólo al recordarlas—, y por su devoción oculta por el hijo que tuvo de un amante que se alejó de ella sin darse cuenta de su gran amor. Cuando, después de muchos años, vuelve a encontrar el camino de la casa paterna, su desprecio está a punto de desvanecerse, por cuanto contempla compasivamente, aunque quizá también con envidia, a su insignificante hermana que pasará «de los brazos de su padre a los de su legítimo consorte».
Pronta a consentir al matrimonio con el mediocre y egoísta funcionario que la ha hecho madre, cuando éste pone como condición la de mantener oculto al hijo a los ojos del mundo, su desprecio arde con mayor violencia que nunca y sin ninguna consideración para la paz de la casa paterna; y así, reanudará su vida anterior, ya que ha desvelado de un solo golpe el secreto de su éxito: para triunfar en la vida hay que ser culpable.
A. Boneschi

