Lucrecia Borgia

La leyenda presen­ta a la célebre princesa italiana, de origen valenciano, hermana de César Borgia e hija por tanto de Alejandro VI como un monstruo de liviandad, capaz de todos los crímenes.

Inspirados en las innumerables leyendas sobre Lucrecia Borgia que se aceptaron como artículos de fe, varios literatos han escrito sobre Lucrecia, presen­tándola como un monstruo humano, entre ellos Manuel Fernández y González (1821- 1888), en la novela de que la hizo protago­nista. Víctor Hugo (1802-1885) escribió un drama en prosa, Lucrecia Borgia (v.), de poca calidad. La acción del drama se des­arrolla en Ferrara después del casamiento de Lucrecia con el duque Alfonso de Este, siendo ésta precisamente la época de su vida en que su conducta no dio lugar a censuras.

Víctor Hugo se limita a presentar la figura de la famosa princesa según los cánones de la leyenda. Más que nadie ha contribuido a esta obra de difamación Gaetano Donizetti (1797-1848) con su ópera Lu­crecia Borgia (v.), que ha recorrido todas las capitales del mundo. Ha sido en nues­tros tiempos cuando historiadores italianos, ingleses, alemanes y españoles se han con­sagrado a reivindicar la memoria de Lucre­cia Borgia, mereciendo citarse entre ellos al alemán Gregorovius, en Lucrezia Borgia, al italiano Campori en su erudita obra Una víctima de la historia [Una vittima della storia] y al español conde de Coello con el interesante trabajo titulado La le­yenda de los Borgia. Con ello es rehabili­tada la famosa princesa que mereció el elogio de Ariosto en una de las estrofas del Orlando furioso (v.).