Lucio

[Lucius]. Personaje de Las Meta­morfosis (v.) de Apuleyo (siglo II d. de C.). Se trata del joven que, como castigo por su curiosidad hacia las artes mágicas, se ve convertido en asno, y experimenta, bajo esta apariencia, toda la maldad humana.

Antes de su transformación, Lucio es el acostumbrado joven apuesto, inteligente y rico que anda en busca de sensaciones; sus aventuras no son, por consiguiente, dis­tintas a las de sus coetáneos que, apenas libres de la tutela familiar, se abandonan a las seducciones del placer. Operada la metamorfosis y superada la momentánea confusión, se siente inesperadamente sepa­rado del mundo del que hasta entonces ha formado parte, y adquiere una más am­plia e imperturbable serenidad en contraste con las ansias de dominio y los afanes de poseer de las personas que le rodean.

Bajo su nuevo aspecto, Lucio contempla en ade­lante con indulgente ironía a quienes fue­ron un tiempo sus semejantes, y, movien­do sus orejas asnales, secunda paciente­mente las debilidades de aquéllos. La mis­ma exuberante vitalidad que le había in­ducido a interesarse por las ciencias ocul­tas, y que, indirectamente, había sido causa de su desgracia, le sirve ahora de eficaz ayuda para soportar su nueva forma ex­terna, la cual hace que los hombres no sientan ante él pudor alguno y le desvelen sin reparo sus miserias. No hay jamás en Lucio rebelión o rencor; con serena filosofía acepta las más duras pruebas sin mani­festar nunca hostilidad contra quienes más o menos conscientemente le hacen sufrir.

Y cuando, finalmente, huye para no tener que soportar la última y más vergonzosa experiencia, sentimos que ha llegado ya para él la hora de verse reintegrado a la sociedad humana. Perdida la forma animal que le ha permitido rasgar todos los velos, Lucio no puede ya reemprender los hábi­tos de épocas anteriores, por cuanto ha vislumbrado desde ahora la inutilidad de las pasiones humanas, y busca en el misti­cismo una más elevada y nueva razón de existencia. En el escenario fantástico y quizá pavoroso del relato, Lucio aparece como principal protagonista de las aventuras que él mismo narra; en él infunde Apuleyo gran parte de su carácter trágico y obsceno, místico y burlón.

T. Momigliano