[Kavaljererna på Ekeby]. Son los personajes más importantes de La saga de Gösta Berling (v.) de la escritora sueca Selma Lagerlöf (1858-1940), y con razón pueden considerarse símbolos del culto del heroísmo caballeresco entendido en sentido carlyliano.
La vida de aventuras y amoríos que esos caballeros del siglo XIX llevan en su viejo castillo de Ekeby, en deliberado olvido de toda ley moral y social, aspiraba a ser, en la intención de la escritora, una protesta polémica contra el naturalismo y el pesimismo que imperaban en la literatura nórdica desde 1880.
En rigor, pese a sus distintas fisonomías y a los variados rasgos de sus caracteres, los Caballeros de Ekeby representan todos, desde el pastor epicúreo Gösta Berling hasta el irresistible seductor Rütger von Orneclou, desde el gigantesco capitán Bergh hasta Anders Fuchs, el cazador de osos, desde el tamborilero Ruster hasta el rubicundo y regordete patrón Julius, desde el bebedor Beerencreutz hasta el músico Likjencrona, la exigencia estética de la vida y el abandono hedonístico a los impulsos humanos más allá del bien y del mal.
Pero incluso por los dionisíacos rostros de los Caballeros de Ekeby pasa de vez en cuando una sombra fugaz de inquietud y de remordimiento, como pálido reflejo de la moral puritana de la autora, explícitamente manifiesta y subrayada en el epílogo de la novela.
M. Gabrieli

