Lelio

Personaje muy logrado de la «commedia dell’arte» y del teatro de los siglos XVII y XVIII a causa de su capa­cidad para encarnar a tipos diversos, aun permaneciendo sustancialmente vinculado a una figura única o, cuando menos, a un papel definido.

Podemos considerarle, en realidad, como personaje genérico por ex­celencia. Como figura teatral, nace para ser opuesto a Florindo (v.): éste es el amante prudente, a menudo sentimental, y, normal­mente, estático; Lelio, en cambio, lo es novelesco y aventurero, y prefiere la acción a la serenata. Cuando actúa como rival de Florindo lleva, generalmente, la peor par­te, pero, en cambio, la comedia entera le debe su justificación. Si, en otras ocasio­nes, aparece como protagonista absoluto, se manifiesta siempre como un tipo original, ya dado a la aventura, ya muy necio, aun cuando con una necedad elegante y jamás servil, y también extravagante o fuera de la ley, cual se muestra en El bandido Letio (v.), de Andreini, quien encarnó, como ac­tor, el Lelio más célebre, y fue, por lo demás, el mejor artífice de su personalidad.

Entre los numerosos ejemplares goldonianos de tal figura, destaca el protagonista de la comedia El embustero. Su real nece­sidad de crearse un mundo ficticio, en el que vive idealmente y en el que acaba casi por creer, redime un tanto, artísticamente, este personaje, en el que Goldoni ha pues­to, no obstante, más ingenio que humani­dad; el Lelio de El embustero carece, efec­tivamente, de los caracteres de universa­lidad que el maestro veneciano sabía impri­mir inmediatamente a los tipos más sin­gulares. En La criada adicta (v.) aparece otro Lelio, figura fatua y necia aunque bo­nachona, que constituye una. agradable ca­ricatura.

Lo es igualmente, de tonto peti­metre, el Lelio de Los chismorreos de las mujeres (v.). En Teatro cómico (v.), es el llamado poeta, o sea el escritor de comedias para la compañía, personaje igualmente afectado y caricaturesco. Sería, empero, im­posible seguir las distintas1 manifestaciones de este joven ocioso, capaz de todo, y, sin embargo, uno de los personajes cómicos más simpáticos.

U. Déttore