Le’ Févre

Protagonista de un episodio de la novela inglesa Vida y opiniones de Tristán Shandy (v.), de Lawrence Sterne (1713-1768). Teniente y abanderado del ejér­cito británico, Le Févre, durante la cam­paña de Flandes, ha visto morir entre sus brazos y bajo su propia tienda, de un dis­paro de mosquete, a su esposa.

Entablamos conocimiento con él cuando, de regreso de Irlanda, y mientras viaja en compañía de su hijo de doce años para reincorporarse a su regimiento, que se halla en Flandes, se ve obligado, por una gravísima enfer­medad que acaba llevándole al sepulcro, a quedarse en el pueblo donde reside la familia Shandy. El dueño de la posada en que se alberga, conmovido por las tristes circunstancias en que se encuentra su hués­ped y por la nobleza y la bondad de ambos, padre e hijo, acude al tío Tobías (v.) para que le proporcione una botella de buen vino; y éste, con su innata generosi­dad, envía, primeramente, a su fiel encar­gado Trim (v.) a ofrecerse para cuanto sea preciso, y luego, al agravarse el enfermo, acude él en persona junto a éste para lle­várselo consigo y prodigarle los cuidados necesarios.

Sin embargo, apenas llega a tiempo de recoger su último suspiro y la mirada con que el moribundo le recomien­da el hijo; ello, empero, da origen a «un vínculo que, aun cuando frágil, jamás iba a deshacerse». Tras haber asistido al entie­rro del difunto llevando de la mano al muchacho y «arreglado las cuentas del re­gimiento con Le Févre y de Le Févre con el mundo», se halla en posesión únicamente de una vieja chaqueta militar, que regala a Trim, y de la espada que guarda para el joven; envía a éste al colegio, a estu­diar, hasta que, finalmente, el muchacho regresa para pedir la espada paterna y la bendición de Tobías antes de marchar, bajo el mando del príncipe Eugenio, a la guerra contra los turcos.

No obstante, el pobre joven debe enfrentarse con toda suerte de infortunios, y acaba por enfermar en Mar­sella, desde donde escribe al tío Tobías en demanda de ayuda; éste le hace regre­sar a la patria y le coloca en casa de su hermano Walter Shandy (v.) como precep­tor de su hijo Tristán. Le Févre se impone por la serena nobleza de su actitud, singularmente frente a la muerte; con todo, la celebridad del personaje débese, espe­cialmente, al carácter patético del episodio, que es uno de los más notables de la no­vela de Sterne. A. P. Marchesini