La Viuda Reposada

Personaje de la novela catalana Tirante el Blanco (v.), de Johanot Martorell (siglo XV). Es la no­driza de la princesa Carmesina (v.), la hija del emperador de Constantinopla y enamorada de Tirante (v.).

La Viuda sien­te nacer en ella una secreta pasión por el caballero Tirante y empieza a tramar una serie de artilugios para desavenir a los dos enamorados. Así principia por decir a la princesa que Tirante habla mal de ella y que lo único que pretende con su fingido amor son las riquezas y el Imperio y que quiere matarla a ella y a sus padres. Car­mesina cree cuanto le dice la Viuda y hace patente su desprecio al enamorado. Los esfuerzos de Placerdemivida (v.) y de Es­tefanía no consiguen al principio hacer el contrapeso a la nefasta influencia de la nodriza. Es ella el genio maléfico de los amores entre Carmesina y Tirante durante la estancia de éste en Constantinopla.

En sus celos llega a decir a Tirante que Car­mesina tiene relaciones deshonestas con Lauseta, un servidor negro de la corte, e inventa un ardid para hacérselo creer al caballero, ardid que apenas tiene tiempo de deshacer Placerdemivida y que le cues­ta quedarse a bordo de la nave en la que parte Tirante e ir a parar al norte de Áfri­ca.

Cuando se entera de que Tirante y Pla­cerdemivida vuelven a Constantinopla, la Viuda Reposada se da muerte. Como Pla­cerdemivida, es una figura llena de vida, cuya ridiculez y cuyos amores extemporá­neos por Tirante quedan bien manifiestos en la obra. En la novela no se desaprove­cha oportunidad para ridiculizarla; así cuan­do Tirante, escondido en el baúl, presencia cómo se baña junto con Carmesina, se dice: «La Viuda se despulla tota nua e resta ab calces vermelles e al cap un capell de lli. E encara que tenia molt bella persona e ben disposta, empero les calces verme­lles e lo capell al cap la desfavoria tant que paria que fos un diable, e certament qualsevulla dona o donzella qui en tal so la mireú vos parra molt lie ja per gentil que sia» [«La Viuda se desnudó y quedó con calzas bermejas y con una toca de lino en la cabeza.

Y aunque tenía muy buena presencia y era bien proporcionada, sin embargo las calzas bermejas y la toca de lino no la favorecían en nada, hasta el punto que parecía un diablo, pues cierta­mente cualquier mujer o doncella que en semejante situación la contempléis, por gen­til que sea, os parecerá muy fea»]. La Viu­da Reposada es el prototipo de la mujer alterada por el amor senil.