Héroe legendario protagonista de una serie de dramas para el teatro de marionetas japonés (jōruri), cuyos textos llevan precisamente el nombre de Kimpira- bon (bon = libro).
En ellos Kimpira es el hijo imaginario de un personaje histórico, Sakata-no-Kintoki, que, juntamente con Watanabe-no-Tsuna, Usui-no-Sadamichi y Urabe-no-Suetake, fue compañero de aventuras (shi-tennó) de Minamoto-no-Yorimit- su (944-1021). Kimpira, con Taketsuna, hijo de Tsuna; con Sadamune, hijo de Sadami- chi; con Suemune, hijo de Suetake, y con un guerrero llamado Kidōmaru entran al servicio de Minamoto-no-Yoriyoshi (995- 1082), nieto de Torimitsu, y emprenden una serie de aventuras que ponen de relieve su gran valor.
Estos dramas de intenso colorido y gran efecto fueron introducidos en Yedo por Izumidayū, alumno del famoso Satsuma Jōun (en el siglo Toraya Jirōemon, 1595-1672). En su teatro, fundado en Yedo en 1671, Izumidayū, hombre de temperamento colérico y violento, fue un verdadero maestro en la interpretación declamatoria de estas truculentas leyendas. No todos los textos del Kimpira-bon han llegado hasta nosotros, sino sólo unos cuarenta, y casi todos son de autor anónimo, aunque se sabe que en gran parte fueron escritos por cierto Oka Seibe, muerto hacia 1680.
Y el pueblo seguía tan apasionadamente las aventuras de aquel personaje, que cuando Seibe escribió el Kimpira Saigo [La muerte de Kimpira], se rebeló a la idea de que tan invicto héroe pudiera morir y Seibe tuvo que escribir para rehabilitarse el Kimpira Sosei [La resurrección de Kimpira]. La figura de Kimpira se enlaza fundamentalmente con la tradición heroica del Japón medieval, pero la necesidad de adaptarlo a los gustos del pueblo y el temperamento violento de Izumidayü le convirtieron en un héroe brutal y sanguinario. Por lo demás, en todos esos Kimpira- bon se observa una evolución innegable.
Los primeros, como el Kimpira Tanjó-Ki [Historia del nacimiento de Kimpira] o el Shuten-dōji Wakazakari [La espléndida juventud de Shuten-dōji] eran poco más que biografías de los protagonistas y de sus compañeros. Pero luego, durante el período de mayor boga (1661-1672), aparecieron obras como el Kimpira Hmōon Arasoi [Kimpira y la disputa sobre la religión] y el Raikō Atome-ron [La herencia de Yori- mitzu], en los cuales se recogen elementos dialécticos que revelan un cambio en la mentalidad y en el gusto. Después de 1673, finalmente, disminuye el interés por el contenido novelesco y aparece el sentimiento.
Amor y lágrimas abundan en obras como el Kimpira Koi no Yama-iri [La entrada de Kimpira en el monte del amor] y en otras que señalan la última etapa de la evolución, al mismo tiempo que el final de los Kimpira-bon, que, con la era Genroku (1688-1703), hubieron de ceder el paso a otras formas de «jōruri». Perdido el favor popular, sus textos pasaron a servir de lectura que, como novelas de aventuras, estuvieron de moda sobre todo a principios del siglo XVIII y finalmente se transformaron en «aka-bon» («libros rojos») y «kuro- bon» («libros negros»), así llamados por el color de su cubierta, ilustrada por artistas a menudo famosos.
En el teatro, con todo, siguieron ejerciendo gran influjo. Cuando en 1673, el famoso actor Ichikawa Danjüró (1660-1704) inició su carrera en Yedo recitando en el Kabuki los papeles de Sakata- no-Kintoki, como poseía una voz profunda y sonora, adoptó el estilo «fuerte» de Izu- midayü, logrando con él efectos de gran dramatismo para sus «aragoto» (dramas truculentos) que le hicieron célebre y que, afirmándose gracias a su prestigio, apresuraron el ocaso de los Kimpira-jōruri.
M. Muccioli

