Kim

Protagonista de la novela de su nombre (v.) de Rudyard Kipling (1865- 1936). Kim O’Hara, huérfano de un sargen­to irlandés que había servido muchos años en la India, es un muchacho de Lahore que, haciendo de discípulo de un lama tibetano, lleva a través de aquél inmenso país importantes mensajes por cuenta del servicio secreto británico.

Qué influye más profundamente en él, la ley de la sangre o la llamada de la tierra donde nació y donde vive, y cómo ambas fuerzas se con­traponen en aquel pequeño ser que oscila entre los altares budistas y los cañones, entre las máximas sagradas y las órdenes de los distintos .R. 17 o E. 23, es lo que ofre­ce el aspecto más interesante del personaje, que, juntamente con su predecesor Mowgli (v.), figura en el verdadero centro del originalísimo mundo de Kipling.

Su prema­tura experiencia de la vida tiene al prin­cipio vagos matices fabulosos («tal vez me harán rey»), luego cadencias revoluciona­rias («quiero ser libre y vivir entre mi gente») y alcanza visiones abstractamente poéticas («intento imaginar una mujer completamente libre de la Rueda de las Cosas, que no deseara nada ni hablara jamás, como una monja»), para anclar por fin en una concepción de solidaridad humana no exen­ta de compromisos utilitarios en vistas a la existencia futura: «Tú apoyas tu cuerpo sobre mí, oh Santo; pero yo me apoyo en ti por otras cosas, ¿no lo sabes?» Esta mezcla de misticismo y de sentido de los negocios explica y resume, en el más es­cueto sentido inglés, la amplia significa­ción de la figura de Kim.

E. Gara