Khogia Nasreddin o Nasreddin Khogia.

Personaje turco que se supone vivió realmente en Anatolia en el siglo XIV. Pero más importante que resolver el problema, tal vez insoluble, de la verdad histórica de su vida, es ver en él al tipo a quien la tradición popular turca atribuye una serie de ingeniosas salidas, aventuras cómicas, sentencias y bromas (llamadas en turco, con un término árabe, «letá’if») se­mejantes a las que la tradición popular atribuye al rústico Bertoldo (v.) o, para no movernos del ambiente oriental, a las que se atribuyen al Goha egipcio, al Giaha tripolitano o a sus parientes el maltés Gia- han o el siciliano Giufá.

El humorismo de Khogia Nasreddin es algunas veces grosero, pero más frecuentemente fino y matizado de filosofía, hasta tal punto que no falta quien quiere ver personificado en él el es­píritu realista de los turcos, mientras otros creen descubrir el espíritu escéptico de la filosofía grecoanatólica. No hay suceso de la vida cotidiana ni acontecimiento político o social que no provoquen en un interlo­cutor e incluso en un escritor turco el re­cuerdo de una frase o de una burla de Khogia Nasreddin, propia para provocar la risa o inducir a meditación y casi siempre a sacar una moraleja.

Citaremos un ejem­plo: un día Khogia Nasreddin perdió su barca. A quien le preguntaba qué pensaba de ello le contestaba que en parte estaba contento y en parte triste; y al pedirle aclaraciones, dijo: «Estoy contento porque yo no estaba en la barca, ya que en tal caso también yo me habría perdido». Otro relato se refiere a un día en que Khogia Nasreddin se encontró en el baño con Ta- merlán, y éste le preguntó en cuánto le valoraría si fuera un esclavo en venta. Khogia, sin inmutarse, contestó: «En cin­cuenta aspros (moneda de poco valor)».

Y al pedirle Tamerlán explicaciones y hacerle observar que el delantal que llevaba ya los valía, repuso: «Precisamente lo he te­nido muy en cuenta al fijar el precio». La recopilación de las burlas de Nasreddin se halla en diversas redacciones turcas y ha sido traducida al húngaro, alemán e inglés.

E. Rossi