Katiucha Maslova

Personaje de Re­surrección (v.), novela de León Tolstoi (Lev Nikolaevič Tolstoj, 1828-1910). Katiucha Maslova aparece en la obra cuando, vulgar prostituta, es acusada de haber envenenado a un cliente para robarle.

Entre los miem­bros del tribunal que la juzga se halla el príncipe Nechliudov (v.), su primer seduc­tor, que al abandonarla fue causa incons­ciente de su extravío. La evocación de este precedente — la sencilla vida de Katiucha en casa de las tías de Nechliudov y el ena­moramiento de ambos jóvenes — figura en­tre las más bellas páginas de la novela. Aunque inocente, Katiucha es condenada, a pesar de los esfuerzos de Nechliudov y de los sucesivos intentos de revisión del pro­ceso; deportada a Siberia, aquél la seguirá.

Nechliudov le ha propuesto casarse con ella, pero inútilmente: Katiucha ha vivido dema­siado tiempo en un mundo en el que sólo contaba la satisfacción de los sentidos y su persona era centro de los deseos de cierta gente: intuye que Nechliudov quiere lle­varla a un ambiente distinto, y se rebela. Esta misma razón la impulsaba a alejar los recuerdos de su primera juventud y de sus relaciones con aquél. Y así, en el momento en que Nechliudov vuelve a aparecer ante ella, queda fuertemente impresionada, revé el pasado y la serie de desilusiones y su­frimientos, y le manifiesta hostilidad y des ­confianza.

Sin embargo, vuelve gradualmen­te a enamorarse, aun cuando no desee re­conocerlo, y por amor suyo trata de corregirse de muchos defectos; deja de fumar, de beber y de coquetear, y crece en ella el asco por los hombres y la repugnancia ante el acto físico del amor. Más tarde, su dolor ante la idea de que Nechliudov pueda des­preciarla es ya un indicio de la regenera­ción moral que se va operando en su es­píritu. Nechliudov observa su progresiva resurrección; y el cambio lento pero radical y la nueva simplicidad franca y cordial de sus relaciones no sólo le llenan de alegría, sino que despiertan en él un afecto que d& sentido a su sacrificio.

La regeneración de Katiucha no sería completa si no se le abrieran nuevos horizontes en la conviven­cia con sus compañeros de cautiverio, que son condenados políticos. Esta inserción de problemas politicosociales es algo doctrina­ria y enfría la figura de Katiucha. Al final, ésta decide casarse con Simonson, un preso político, sobre todo porque su amor la eleva nuevamente a la estima de sí misma: «Si Nechliudov le proponía el matrimonio, ello era debido a su generosidad y al pa­sado; Simonson, en cambio, la amaba cual era en aquel momento».

La figura de Kartiucha, aun cuando tratada de una manera realista, queda más bien pálida y se re­siente de la base didáctica de toda la no­vela. Por lo demás, no cuenta tanto por sí misma como por sus repercusiones sobre Nechliudov: más que desarrollar los esta­dos de ánimo de aquélla, Tolstoi analiza las impresiones que de su actitud recibe el protagonista; su figura, en esencia, aparece concebida sobre todo en función de la «re­surrección» de Nechliudov.

A. K. Villa