Kalevipoeg

[El hijo de Kalev]. Es el famoso héroe mítico de los estonianos, con­vertido en símbolo del combatiente y reconstructor nacional, que da título (v.) a un poema épico romántico, refundido por el escritor Friedrich R. Kreutzwald (1803- 1882), con los diferentes cantares relativos al héroe y con otros elementos de la poesía popular que dan ambiente a la epopeya. Kalevipoeg encarna la fuerza primitiva de su pueblo y por ello sus hazañas son un esfuerzo material que sigue el orden de la naturaleza, a menudo según la voluntad del destino y sin ningún plan preestablecido. De ellas depende la voluntad personal del héroe.

Kalevipoeg, como verdadero hombre primitivo, es desenfrenado en sus pasiones, pero sus defectos no ofuscan sus heroicas cualidades: impávido, siempre dispuesto a defender al débil, Kalevipoeg no tarda en emprender difíciles combates contra hom­bres y espíritus; sincero y honrado, menos­precia todo cuanto sea traición e insidia y su palabra es la mejor garantía de su lealtad. Aunque físicamente fuerte, su alma no es ruda, antes por el contrario revela a menudo la debilidad de su carácter que no sabe resistir a la compasión.

Generoso para con un adversario menos fuerte que él, no vacila en castigar a quien lo merece y, cuando le impulsa el afán de vengar a su madre, atraviesa el mar a nado para llegar hasta Finlandia y dar muerte al mago que la había raptado. En busca de aventu­ras recorre todos los mares en su plateado navío «Lembit», pero no por espíritu de piratería, ya que, como héroe de un país que dedica sus energía a trabajos de pací­fica reconstrucción, sólo levanta la espada para combatir al invasor, para enderezar entuertos y para castigar el mal.

Por ello las verdaderas hazañas de Kalevipoeg son empresas constructivas que tienen por ob­jeto el bienestar de su tierra: la roturación de campos, la fundación de ciudades y la construcción de castillos atestiguan sus afa­nes pacíficos. Kalevipoeg es la expresión de un pueblo altivo y honrado, que no puede someterse a ninguna servidumbre, pero que respeta la libertad y los derechos de los demás.

J. Leppik