Protagonista de la novela del mismo nombre (v.) del escritor argentino Eduardo Gutiérrez (1853-1890), y uno de los prototipos del «gaucho» rebelde. Su historia no puede ser más sencilla: Sardetti, dueño de una pulpería, tiene una deuda con Juan Moreira, pero aquél no sólo la niega sino que hace burla de él.
Moreira pide justicia al alcalde, y únicamente logra ser encerrado en la cárcel. Huye de ella y mata al «pulpero» y al alcalde; después se refugia en la pampa, donde se dedica al saqueo y al asesinato. La novela consiste en su mayor parte en el relato de sus hazañas y encuentros con la policía. Juan Moreira une a las características del «gaucho perseguido», las de los bandidos nobles como Robin Hood (v.) o Diego Corrientes, tan gratos a la novela folletinesca de Dumas y Fernández y González.
Cercado por la policía federal, se niega a rendirse, y vencido por el número resulta muerto en la refriega. Trátase, pues, del tipo de personaje preferido por Eduardo Gutiérrez: un gaucho valiente, generoso y cantador, víctima del patrón, del pulpero, del comisario o de otra autoridad. Del choque con los órganos rurales del orden civil resulta el drama, y de él derivan los episodios folletinescos. Pero esta vez el personaje no es invención del autor, que tampoco lo ha tomado del folklore popular; se trata de un ser real, un matón que hacia 1870 estaba al servicio de los caudillos y que Gutiérrez sacó de las crónicas judiciales.
Hay que tener presente que Eduardo Gutiérrez creó la figura de Juan Moreira cuando los gauchos eran no sólo perseguidos como peligrosos para el orden burgués, sino que se les despreciaba por las clases elevadas bonaerenses como tipos de una raza inferior; de ahí que resultase muy fácil hacer de él un rebelde social, un héroe que se enfrentaba a los abusos de la policía y la autoridad; más aún si tenemos presente que Vicente Fidel López había escrito ya del gaucho: «Entraban, pues, con ideas propias y con iniciativa personal en las luchas civiles, y buscaban por sí mismos un orden social, si no definido científicamente hablando, admirablemente presentido a lo menos».
La importancia de Juan Moreira aumenta al considerar que de este personaje nació el teatro popular argentino, en una escenificación que hizo su autor para los hermanos Podestá a finales del siglo XIX.
S. Beser

