Jivago

[Doktor Živago]. Personaje de la novela de su nombre del escritor ruso Boris L. Pasternak (1890-1961), que con esta obra obtuvo el premio Nobel en 1958. Jivago es un médico moscovita burgués —    hijo de un millonario siberiano que se suicidó, y su mujer sobrina de un indus­trial y terrateniente—. Jivago es un inte­lectual soñador y poeta.

En la Universidad ha idealizado la revolución, pero inmerso en la de 1917 su actitud ante ella cambia y cada vez la juzga con más aspereza y la siente más de lejos. Se marcha con su fa­milia a Varykino porque busca tranquili­dad, porque Varykino es un lugar apartado y oscuro. Y allí es feliz trabajando para sí y para la familia, haciéndose su propio mundo como Robinson. Al mismo tiempo desprecia la política. La teoría del per­feccionamiento colectivo no le entusiasma. Jivago experimenta una profunda decep­ción ante los acontecimientos revoluciona­rios; según él «hace tiempo que debía ha­berse logrado algo concreto».

Para Jivago la vida está muy por encima de todas las teorías. Considera el marxismo como una corriente replegada en sí misma y apartada de los hechos. El hombre — piensa Jivago — nace para vivir y no para prepararse para vivir; con la violencia no se podrá conse­guir nunca nada; «hay que llegar al bien a través del bien». La gran pasión que siente por Lara tiene un carácter de ena­moramiento extrasocial. Engaña a Tonia, su mujer, y la ama hasta la veneración. En casa, entre sus familiares, se siente como un delincuente que todavía no ha sido des­cubierto. Las manifestaciones de afecto de los suyos le atormentan.

Él y Lara se amaban «porque así lo quiso todo lo que les rodeaba: la tierra a sus pies, el cielo sobre sus cabezas, las nubes y los árbo­les…», amándose sentían la «satisfacción por la armonía del mundo, la sensación de estar en relación con él, de participar de la belleza de todo el espectáculo del Uni­verso». Cuando Jivago cae prisionero de los guerrilleros y se ve obligado a combatir contra los blancos, no disparará sobre ellos; su simpatía estaba del lado de «aquellos muchachos próximos a él por espíritu, edu­cación, mundo moral y conceptos». Jivago pensará en escapar de las milicias revolu­cionarias y así lo hace. Llega a Moscú en los comienzos de la N.E.P., decaído, indi­ferente para consigo mismo y todas las cosas del mundo.

Su antigua enfermedad del corazón se había agravado. Olvida la práctica de la medicina y pierde sus dotes de escritor. El doctor Jivago muere en un tranvía en mal estado. Jivago ha procu­rado evadirse. El triunfo de la revolución ha significado su derrota. Jivago muere ex­traño a la nueva aurora que apuntaba en el horizonte.

J. M.ª Pandolfi