Jeli

Protagonista del relato de Giovanni Verga (1840-1922) intitulado «Jeli el pas­tor», que forma parte de la serie Vida de los campos (v.). A semejanza del Pelirro­jo (v.), pero con personalidad mucho me­nos acusada, es una criatura primitiva, su­mida en un mundo natural que parece condicionar sus afectos según las normas instintivas de las almas más sencillas, fra­ternalmente próximas al mundo de los ani­males. «Había llovido del cielo, y la tierra lo había recogido», como dice el proverbio, o también «uno de aquellos que no tienen ni casa ni familia».

La aventura en que se halla implicado y que termina con una catástrofe — provocada por él —, en la que él también se halla envuelto, se desarrolla a lo largo de varios episodios, con saltos de tiempo y súbitos escorzos, en los que el escritor sacrifica todo cuanto, por no re­ferirse estrictamente al personaje, podría resultar superfluo. Vemos a Jeli niño, pas­tor y guardián de una manada de caballos, y luego, ya algo mayor, le hallamos ena­morado de una muchacha de su edad — con estupendas alusiones a un idilio rudo y espontáneo, conmovedor por su misma re­catada sencillez—; sucesivamente, los ele­mentos emotivos van siendo más densos: la joven, Mara, se promete con un rico mu­chacho, pero el matrimonio no llega a ce­lebrarse, por cuanto aquélla tiene rela­ciones con el vástago de una familia de señores — don Alfonso — que de niño había sido amigo de Jeli.

El pastor, entonces, se casa con Mara, pero ésta le traiciona con don Alfonso, y Jeli, en un momento de ira, mata a su amigo de infancia («iCómo! — decía—. ¿Tampoco debía matarle?… ¡Pe­ro si me había quitado a la Mara!…»). Amor, traición y homicidio; pero los tres temas se desarrollan completamente fuera de todo esquema literario: todo gesto y todo sentimiento se refieren únicamente a la singular psicología del personaje.

F. Giannessi