Es un personaje que aparece en varias novelas del humorista inglés Pelham Grenville Wodehouse (n. en 1881): El incomparable Jeeves (1934), Adelante, Jeeves (1934), Muy bien, Jeeves (1930), Bien, Jeeves (1934) y Gracias, Jeeves (1934). Jeeves es el impecable mayordomo del honorable Bertie Wooster, joven aristócrata inglés, y al mismo tiempo su consejero, amigo y protector, el «deus ex machina» de todas las complicadísimas situaciones que aquél se busca.
Es el último de los «leales servidores» de la tradición literaria, que, con eficaz sátira de las nuevas generaciones aristocráticas, acaba convirtiéndose en el único verdadero depositario de un estilo, una tradición y una moral, ya que el joven Bertie, en realidad, tan simpático como ligero de cascos, debe recurrir constantemente a Jeeves para saber cómo debe vestirse, cómo debe comportarse y cómo podrá resolver sus innumerables enredos, siempre con la seguridad de hallar la solución mejor.
Jeeves es irresistible por su extremada convencionalidad de aristócrata, mezclada a la astucia naturalmente fértil del criado. Es como si al aguzado seso de los campesinos uniese la enguantada inteligencia de la gente de ciudad. Jeeves se caracteriza además por su desarrollado sentido de la dignidad de su posición de mayordomo y por su resistencia a tomarse la menor confianza con sus señores, turbando con ello el orden constituido de la sociedad en que le toca vivir.
Bertie es su señor, y Jeeves, a lo sumo, «se permite» enderezar sus pasos o incluso salvarlo de las situaciones más tremendamente difíciles, sin pestañear jamás ni desear el más mínimo reconocimiento de su inteligencia. El hecho es que Jeeves considera sus consejos como actividades extralaborales, esto es, como algo que se da de hombre a hombre y casi por un exceso suyo de oficiosidad, de tal modo que siempre es el primero, después de cada una de sus hazañas, en volver silenciosamente a la única verdadera dimensión que quiere concebir y aprobar hasta el fondo, o sea la de las relaciones tradicionales y aristocráticas entre el señor y el criado.
El tipo de Jeeves, mayordomo impasible e impagable, ha tenido un éxito extraordinario en la literatura y en la cinematografía humorística de nuestro tiempo, y constituye sin duda uno de los personajes mejor logrados de P. G. Wodehouse.
V. W. B. Ottolenghi

