Janotus de Bragmardo

El gigante Gargantúa (v.), al entrar en París, descan­só recostado en las torres de Nuestra Se­ñora, cuyas campanas arrancó para ponerlas al cuello de sus caballerías: así nos lo cuenta François Rabelais (1494-1553) en el libro primero de su novela Gargantúa (v.) (capítulo XVII y sigs.).

Para reclamar las campanas la Sorbona envió a un docto re­presentante suyo, Janotus de Bragmardo («braquemart» es el nombre de una daga gruesa y corta), el cual expuso sus preten­siones en un discurso ridículo, entreverado de pedantescos latinajos. El tal personaje no tiene ninguna importancia en la acción general de la novela, pero su nombre, se­llado por la sátira de Rabelais, ha quedado como apelativo para designar la doctrina oficial y sofística de la antigua universidad de París.

F. Neri