Jacobé

Es la protagonista de la na­rración del mismo nombre del autor cata­lán Joaquim Ruyra (1858-1939), dada a co­nocer en 1902. Con posterioridad pasó a formar parte del conjunto de prosas y na­rraciones Piña de rosa (v.). Se trata de una historia, enmarcada en el ambiente geográfico de la Costa Brava, escenario de toda la obra Piña de rosa.

El autor nos presenta a Jacobé, hija de una mujer de Blanes y de un francés alcohólico, mucha­cha sana y espontánea, como surgida de la misma naturaleza. La va evocando como compañera de su infancia, de sus juegos e ilusiones, pasando luego a señalar los primeros síntomas de locura que irán pro­gresando hasta llevarla al suicidio. Un día gris, con viento y mar levantada, Jacobé se lanza desde lo alto de la peña al mar, con los cabellos sueltos como Ofelia, ante los ojos horrorizados del narrador.

Ruyra ha dado vida, como en las otras narra­ciones, a un alma popular, pero si en ellas la descripción del mar y del paisaje son lo más importante, en Jacobé la figura de la protagonista se destaca por su tragedia, que llega a tener auténtica humanidad. En el fondo de la narración y de su prota­gonista late un intento moralizador: el autor trae a colación el mito de Ifigenia para advertirnos que las culpas se pagan inexorablemente.

Y quizá la narración no sea otra cosa que una adaptación de un tema universal al paisaje natal de Ruyra, como en tantos otros relatos suyos, y la parte histórica de la narración sea muy re­ducida. Pero por encima de todo esto, que­da como siempre en el autor su poder descriptivo del ambiente y el trazo humano de la figura.