Personaje central de la comedia rusa El brigadier (v.), de D. I. Fonvizin (1745-1792), en la que se caricaturiza la ignorancia de los petimetres rusos de la época, su ridículo afrancesamiento y su desprecio por todo lo nacional. Ivanushka es precisamente uno de esos pisaverdes afrancesados.
Se ha educado en una pensión francesa, cuyo director era un ex cochero, y luego ha pasado una temporada en París, donde ha perdido por completo la cabeza. Naturalmente necio, su estancia en la capital francesa sólo le sirve para aficionarse a los aspectos más ligeros y superficiales de la vida externa occidental. Afligido por haber nacido ruso, se consuela diciendo que, si bien su cuerpo nación Rusia, su alma «pertenece a la corona de Francia». Semejante tipo no era totalmente nuevo en la literatura rusa, por cuanto se encuentra ya en una sátira de Kantemir y es frecuentemente fustigado en las revistas satíricas de Novikov.
Pero también había penetrado en Rusia a través de la imitación de la comedia Jean de France, del danés Holberg, en la que se habían inspirado los autores rusos Elagin en El francés ruso, y Karin en El ruso que regresa de Francia, y de la que también Fonvizin tomó algunas situaciones y algunos rasgos de detalle. Sea como fuere, el Ivanushka de ese último está sacado de la realidad, lo mismo que la esposa del Consejero y que la del Brigadier, la cual a su vez es, a pesar de sus defectos, un tipo capaz de granjearse las simpatías del espectador y del lector por su carácter y por su sencilla y honrada moral cotidiana.
El nombre de Ivanushka sirvió durante largo tiempo de símbolo de la galomanía rusa, por lo menos en sus aspectos más ridículos, ya que el propio Fonvizin, lejos de ser a toda costa un francófobo, era únicamente un enemigo de la falsa interpretación de las ideas de la Ilustración, que, por otra parte, no dejaron de ser provechosas a la sociedad rusa.
E. Lo Gatto

