Ismine e Isminias

Protagonistas de la novela bizantina de este nombre (v.), de Eumacio Macrembolita (siglo XII). Hija de Sostenes, de la localidad tesalia de Aulicómide, Ismine se enamora de su apuesto huésped Isminias, hijo de Temistio, sacerdote del templo de Zeus Hospitalario de la ciudad de Euricómide, y huye con él para escapar al ma­trimonio con otro joven, a quien su padre la ha destinado de antemano.

Bellos y for­talecidos por un amor sobre cuya pureza vela desde lo alto el ojo de un dios, Is­mine e Isminias forman una pareja que por la armónica fusión de la hermosura y del amor, expresada en rasgos estatuarios, pue­de compararse a otras parejas de la nove­lística griega y bizantina, tales como Drosilla y Caricles (v.), Teágenes y Cariclea, para no hablar de posteriores derivaciones románicas como Flores y Blancaflor (v.), Aucassin y Nicolette (v.), y otras no menos célebres de la literatura medieval.

Al igual que las heroínas de tales relatos, Ismine se ve separada de Isminias y obligada a andar errante por el mundo, a través de singula­res aventuras por tierra y por mar aunque logrando mantener intacta, a pesar de las reiteradas tentaciones, aquella pureza que luego habrá de ser un motivo de triunfo para ella y para sus padres, a quienes finalmente encuentra, y le habrá de permitir unirse con su amado en gozosa boda.

Re­presentantes de una humanidad delicada y sentimental, aunque más vinculada a un formalismo que a una auténtica ética, esas dos figuras están construidas según el mo­delo común a la novela griega de los pe­ríodos romano y bizantino, en la que aven­turas y episodios, que se siguen unos a otros según un esquema convencional, tie­nen por motivo dominante el triunfo de la pureza hasta que llegue el momento de las justas nupcias. El mantenimiento de este principio no excluye sin embargo ciertos compromisos y concesiones, ya que los per­sonajes ceden, de buen grado y a menudo, a sus impulsos naturales, en episodios de su­perficial lujuria.

G. Schiró