Inés Wickfield

[Agnes Wickfield]. Per­sonaje de la novela David Coppérfield (v.) de Charles Dickens (1812-1870). Es una jo­ven de dulce carácter y elevados senti­mientos, cuyo constante afecto, al cual el protagonista no hace caso al principio, constituye después el principal factor de su fe­licidad.

Con ella se dibuja, al lado de la virtud lacrimosa y agitada de las heroínas de la novela romántica, otra virtud apagada y silenciosa, capaz de una actitud pruden­te, ajena a toda exasperación y a toda su­blimidad, que habrá de ser típica del ideal femenino Victoriano. Inés es el ángel sobre la tierra, figura idealizada de mujer per­fecta, nueva Beatriz (v.) diseñada según la receta de aquel muelle clasicismo que inspiraba a los pintores de la «belleza» al­rededor de 1840 (como por ejemplo en Ita­lia a Hayez).

En efecto, como un quieto ángel que vela sobre una tumba, Inés apa­rece a nuestros ojos con una «mano so­lemne levantada hacia el cielo». Es típica la escena del galanteo de Inés por parte de David (v.) después de su regreso del extranjero (capítulo IX), en aquella atmós­fera de paz en que la figura femenina está rodeada de un aura maternal y fraternal, mientras toca al piano una de sus viejas canciones: «¿Os acordáis de cuando ba­jasteis a nuestra casita — dice David — se­ñalando el cielo con la mano, Inés?… Tal como os vi entonces, hermana mía, os he estado viendo siempre. Siempre con la ma­no indicando al cielo, Inés.

¡Siempre dis­puesta a guiarme hacia lo mejor, siempre dispuesta a dirigirme hacia lo más alto!… Quiero que sepáis, y sin embargo no acier­to a decíroslo, que durante toda la vida levantaré mis ojos hacia vos, y me haré guiar por vos como me guiasteis a través de las tinieblas del pasado… Hasta que muera, hermana querida, os veré siempre ante mí con la mano señalando al cielo».

M. Praz