Indrek

Protagonista de la novela esto­niana Verdad y Justicia (v.) de Tammasaare Antón Hansen (1878-1940). Es el represen­tante de la joven generación, a la que el autor considera más débil que la de sus padres, personificada por Andrés y Pearu, en cuanto se aleja de la tierra, única y verdadera fuente de energías inagotables, para perderse en la encrucijada de las for­mas sociales y de la vida equívoca de la ciudad.

Indrek pasa por las tristes expe­riencias del intelectual que vive la artifi­ciosa vida urbana y se esteriliza en las logomaquias cerebrales y en el estudio de los problemas sociales y económicos. Como personaje de acción resulta frío y su figura queda esencialmente proyectada hacia un mundo interior, a pesar de que parece con­templar el exterior como observador agudo. En su carácter se refleja evidentemente el alma nacional estoniana, que el autor quie­re fijar en su representación psicológica: Indrek encarna el carácter mismo, cerrado y meditabundo, del campesino estoniano; hijo de un hombre tenaz y duro como An­drés, aporta a su trabajo intelectual algo de la severa y fría aspereza que le induce al escepticismo y le arrastra a poner a prue­ba, en un juego demoníaco, los valores morales, para conducirle finalmente a la iró­nica y triste conclusión de que la justicia no existe en el mundo.

Su actividad se efectúa en las íntimas luchas en que in­tenta resolver los problemas que le acosan, procediendo siempre por caminos demasiado complicados: podría decirse, hasta cierto punto, que no parece sino que quiera destruir las bases éticas de la vida. Pero al fin el hombre, derrotado por la vida, y per­dida la fe en la humanidad y en el bien, regresa, después del catastrófico derrumba­miento de su felicidad, al punto de partida de la humanidad entera: a aquella tierra que con su dura pero sana fatiga, con sus leyes divinas y con la satisfacción que emana del trabajo cumplido, cura el alma y devuelve la fe y el afán de vivir.

J. Leppik