Protagonista de la comedia satírica del mismo nombre (v.) del escritor alemán Andreas Gryphius (1616- 1664). Juntamente con su amigo y rival Daradiridatumtaride, es el «capitán» alemán, tosca caricatura que toma prestados sus elementos al mundo picaresco de los falsos héroes y de los falsos doctos según se fue configurando en la época que siguió inmediatamente a la guerra de los Treinta Años (v. Vida y hechos de Estebanillo González).
Obligados a los contactos internacionales que caracterizaron aquella contienda, Horribilicribrifax y Daradiridatumtaride hablan una jerga en la que se mezclan el alemán, el italiano, el francés y el español y, en sus patrañas, se alternan las imágenes desfiguradas de un mundo europeo y extraeuropeo que violentamente se impone a la vida alemana. De ahí su particular interés y su peculiar dramatismo, del que ni siquiera se dio cuenta el propio autor. He aquí una parrafada de Daradiridatumtaride: «Los rayos, el fuego, el azufre, los truenos, el nitro, el plomo y millones de toneladas de pólvora tienen menos fuerza que la más pequeña ‘reflection’ que yo pueda hacer sobre la ‘reverberation’ de mi desdicha.
El gran Sha Sesi de Persia tiembla cuando yo ando; el emperador de Turquía me ha enviado repetidas embajadas para ofrecerme su corona; el famosísimo Gran Mogol no considera seguros, por mi causa, sus ‘retranchementes’. De momento he concedido el África a mis camaradas para que la devoren; los más ‘corteses’ príncipes de Europa son amigos míos, más por temor que por verdadera ‘afection’…». En tales figuras no hay sólo una ilusión de gloria sino también de cultura, de civilización y de afectos: hacen reír, pero, apenas terminada la sonrisa, dan miedo.
B. D. Ugo

