Horacio

[Horace]. En la tragedia de su mismo nombre (v.) del francés Pierre Corneille (1606-1684), Horacio, como resumiendo en sí a sus hermanos, es el héroe de la antigua Roma, que supera los afectos familiares para combatir contra los cam­peones de Alba, parientes suyos converti­dos en enemigos, y para dar muerte a su hermana, que osa llorar al enemigo muerto. Y como única gracia, pide que se le per­mita castigarse a sí mismo con la muerte.

Su padre, el anciano Horacio, parece la marmórea figura del amor o del honor pa­trio, a la que los años han infundido una mayor austeridad. Cuando cree caídos en la lucha a dos de sus hijos y en fuga al tercero, se siente abrumado por la vergüen­za. «Qu’il mourüt» — dice indicando cuál era el deber del último —. Pero el día de la máxima gloria, ante la muerte de su hija se ablanda y halla las palabras de un derecho más alto y más humano, por cuya virtud el rey salvará al único de Sus hijos que todavía vive. Como Augusto en Cinna (v.), estos dos Horacios representan aquella voluntad heroica corneiliana, en la que el sentido del deber substituye y ab­sorbe el de la personalidad.

En ellos apun­ta ya el héroe romántico con sus afectos encontrados y sus situaciones inconciliables, en el que, no obstante, se impone el noble endurecimiento barroco con toda su leal­tad a los valores constituidos. Los Horacios viven entre dos mundos, uno de los cuales les infunde su fanatismo y el otro su ma­jestuosa retórica, y unen ambos motivos en una única intensidad de vida, a la vez agi­tada y solemne, conmovida y hierática has­ta la estilización, y siempre tensa en su esfuerzo por conservar su coherencia y su grandeza.

U. Déttore