Personaje de Trabajos de amor perdidos (v.), comedia de William Shakespeare (1564-1616). Es una de las variedades del tipo del «pedante» de la «commedia dell’arte» italiana. Shakespeare encontró su nombre en Rabelais (I, XIV), donde «Tubal Holofernes» enseña el abecé a Gargantúa (v.), y el tipo puede haberlo tomado del pedante Rombus, de la Arcadia (v.) de sir Philip Sidney (1554-1586), o de la vida misma; en efecto, entre las distintas identificaciones que se han propuesto de Holofernes con personajes contemporáneos que existieron realmente, tiene grandes probabilidades de certeza la que ve en él una sátira de Juan Florio (1553-1625) preceptor del conde de Southampton, protector de Shakespeare, y apóstol del humanismo italiano en Inglaterra.
En las obras- de Florio se hallan las mismas ampulosidades y la misma afectación que se satirizan en Holofernes, defectos por lo demás más propios de la época que de él, ya que todo el «eufuísmo» o conceptismo inglés está lleno de ellas. Holofernes esmalta sus discursos de palabras latinas y protesta contra quienes en su pronunciación no respetan la forma docta; para él la palabra lo es todo: es de aquellos que atesoran vocablos y que de éstos sacan los más absurdos efectos, como vemos en su poesía-rompecabezas del acto IV, escena 2, donde del nombre dado a un ciervo de tres años, «sorel», del dado a un ciervo de cuatro años, «sore», y de la letra L, símbolo numérico de cincuenta, toma pie para un conceptuoso juego de palabras cuya absurdidad no halla parangón en las demás literaturas occidentales.
M. Praz

