Hermione

Personaje de El cuento de in­vierno (v.), drama de William Shakespeare (1564-1616). Su carácter se desarrolla bajo la influencia de las extraordinarias circuns­tancias que rodean su existencia.

La afa­bilidad y gracia de la dama acostumbrada a una tranquila vida de corte se cambian en una digna actitud defensiva ante la monstruosa acusación lanzada contra ella; y la firmeza de carácter que le permite re­futar sin amargura las insinuaciones de su esposo y tolerar sin recriminaciones sus in­sultos la hace luego capaz de soportar es­toicamente dieciséis años de encierro.

En realidad, se trata de un acto de heroica sumisión a la voluntad de los dioses reve­lada por el oráculo; el mismo espíritu reli­gioso que luego hallará su plenitud de ex­presión en La tempestad (v.) domina gran parte de este drama. Sin embargo, el ca­rácter de Hermione no impresiona notable­mente nuestras mentes hasta el final de la obra, cuando, después de dieciséis años de oscura vida de enterrada viva, abandona su personalidad de piedra, literal y espiri­tualmente, ya que desciende de su rígido pedestal de estatua: la heroica fortaleza de su resignación y su esperanza sucumbe re­pentinamente a la fuerte emoción del re­greso a la plenitud de la vida, junto al esposo perdonado y a la hija de nuevo hallada y conocida finalmente en toda su gracia.

Silenciosamente, rodea con sus bra­zos el cuello de su esposo e invoca la ben­dición de los dioses sobre su hija: «Inclinad la mirada, dioses, y derramad desde las sagradas urnas vuestros dones sobre la cabeza de mi hija».

M. Praz