Hermione

Hija de Menelao (v.) y Elena (v.), ésta la dejó en Esparta cuando huyó con Paris (v.). La Odisea (v.) habla de ella al narrar la visita de Telémaco (v.) a Menelao.

En la época de la guerra de Troya, éste se halla ocupado en la preparación de la boda de su hija, pro­metida de Neoptolemo (v.), hijo de Aquiles (v.). Homero sólo indica la belleza de la hija de Elena, sin añadir nada más; pero los poetas posteriores ampliaron la leyenda de su matrimonio, que se convirtió en ar­gumento de algunas tragedias. Antes que de Neoptolemo, había sido prometida de Orestes (v.), y precisamente como mujer de éste la presentan las versiones mitológi­cas más conocidas. Después de Sófocles, que escribió sobre el tema su tragedia Hermione, hoy perdida, Eurípides rehízo ínte­gramente el mito en su Andrómaca (v.), en la que Hermione, esposa legítima de Neoptolemo, se muestra envidiosa de Andrómaca (v.), esclava de su marido, y en ausencia de éste urde un plan para desem­barazarse de ella.

Agudizan más aún la divergencia la maternidad de Andrómaca, que ha dado un hijo a Neoptolemo, en tan­to Hermione carece de ellos, y la condición de esclava de la rival, troyana y, por lo tanto, bárbara, frente al orgullo racial y social de Hermione, princesa de una gran familia espartana. El plan falla, pero la muerte de Neoptolemo resuelve la situa­ción, y Hermione puede seguir a Orestes y convertirse en su legítima esposa, según aparece en las mencionadas leyendas. Otra versión no muy conocida la juzga, en cam­bio, esposa de Diomedes (v.) y madre de Tisameno.

La figura de Hermione fue tam­bién muy apreciada por los más antiguos trágicos latinos, pero ninguna de sus obras ha llegado hasta nosotros. Posteriormente, Ovidio compuso, en sus Heroidas (v.), una versión lírica de la leyenda a modo de lamento de Hermione, desposada contra su voluntad con Neoptolemo, pero siempre rea­cia y vinculada a Orestes por un amor constante.

F. Codino