Es el personaje más brillante de Las mil y una noches (v.) que aparece en esta famosa recopilación, más aún que como protector de las artes y mecenas que jamás regatea su apoyo a artistas y sabios, como hombre caprichoso y astuto, dotado de una gran cultura pero extrañamente enamorado de las aventuras imprevistas, curioso de la vida y atormentado algunas veces por inexplicables melancolías o extraños antojos.
En Las mil y una noches, donde Harún aparece a cada recodo del encantado laberinto de rebuscadas fábulas y de novelescas aventuras, transcurre su entera existencia, desde el alba de su poder hasta el derrumbamiento de su vida, iniciado con la matanza de los barnécidas, ordenada por él, y con el terrible suplicio del más ilustre y famoso de éstos, Giafar-al-Barmachi (v.), su confidente e íntimo amigo.
Las curiosidades de Harún, no siempre sanas ni límpidas, nacen de las noches de inquietud y de opresión casi físicas en las que, después de haber inútilmente buscado el consuelo de la música y de la poesía, o intentado solazarse con las bellas adolescentes de su riquísimo harén, decide pasear por las calles de Bagdad disfrazado de mercader y acompañado de unos pocos íntimos (entre los cuales figuran siempre el gran visir Giafar y el porta- espada Massrur) buscando aventuras y casi anhelando descubrir, más que la vida secreta de su capital, la secreta belleza de la vida misma.
Huésped siempre desconocido, Harún sólo revela su personalidad cuando se pone en juego la gracia de una muchacha, la pericia de un cantor anciano o la intacta lealtad o integridad de un verdadero creyente calumniado por la maldad ajena. Los mejores, los más doctos y las más bellas obtienen infaliblemente los favores del califa cuando éste les invita, sin darse a conocer, a pasar una noche en el Diwan. La poderosa personalidad de Harún domina la inmensa y pintoresca multitud de los personajes de Las mil y una noches como símbolo meridiano de la cultura, la civilización y las costumbres árabes de su época.
G. G. Severi

