Gustavo Adolfo

[Gustaf Adolf]. En el drama de este nombre (v.) del escritor sueco J. A. Strindberg (1849-1912), la figu­ra del héroe de Lützen, rey de Suecia entre los años 1611 y 1632, no conserva ningún rasgo de su tradicional fisonomía histórica. Gustavo Adolfo, a semejanza de los otros monarcas strindbergianos, es un dócil ins­trumento de las todopoderosas potencias ocultas que, para sus inescrutables fines, se sirven de los destinos humanos.

Encendido al principio por el fanatismo de su secta, se convierte luego súbitamente en el repre­sentante de aquel ideal de tolerancia reli­giosa que G. E. Lessing ejemplarizó en su Nathan el sabio (v.). Irreflexivo y audaz hasta el absurdo, a la vez supersticioso y libre de prejuicios, el soberano sueco se ilumina con reflejos de grandeza hamletiana en su desesperada meditación sobre la «incomprensible guerra» a que se ha aven­turado, movido por aquellas veladas fuerzas que rigen los destinos humanos.

M. Gabrieli