Personaje del Perceval (v.) de Wolfram von Eschenbach (1170?- 1220?). Gurnemanz es un caballero anciano y prudente, a cuya corte llega herido, después de no pocas peripecias, el joven Perceval (v.), que recibe de él asistencia «en tal forma que sólo un padre podría cuidar así a sus hijos».
La función importante asignada a Gurnemanz en el poema es una función pedagógica: debe enseñar al joven inexperto las artes y las normas de la caballería. Pero, al disipar su ingenua espontaneidad, sin querer le desvía de su camino, destruyendo la seguridad natural y sin malicia de su comportamiento; de tal modo que más tarde Perceval, en cierto modo desfigurado en su esencia por las enseñanzas de Gurnemanz, no hará aquello que sería tan natural y tan sencillo, o sea preguntar cuál es la enfermedad de Anfortas (v.) y qué es el Graal.
Naturalmente, la verdadera causa de esa culpa no reside tanto en las enseñanzas de Gurnemanz como en la propia falta de madurez del héroe, que le impulsa a llevar hasta sus extremas consecuencias las recomendaciones del viejo sabio. La estancia de Perceval junto a Gurnemanz representa la primera fase de su evolución espiritual, no sólo porque gracias a sus consejos abandona su comportamiento rudo e indigno de un caballero, sino también porque el afecto y la estima que el anciano le demuestra al ofrecerle como esposa a su hija, la bella Liaze, le maduran y le fortifican en su misión. En armonía con la concepción eticorreligiosa de Wolfram, el relato, y por ende la creación de los personajes, están subordinados a la función didascálica: por ello también la figura de Gurnemanz adquiere un valor simbólico y pasa a personificar la idea de la caballería.
Sin embargo, no pierde calidad ni humanidad en sus expresiones de afecto, y particularmente en su lamentación cuando el joven caballero le abandona: «En vos he perdido a mi cuarto hijo» (había perdido ya tres, caídos en empresas caballerescas). Perceval parte mal de su agrado, pero en el mero hecho de reconocer la necesidad de marchar debe verse el primer fruto de las enseñanzas del anciano.
V. M.* Villa

