Protagonista del cantar de su nombre (v.) atribuido fundadamente a Antonio Pucci (13099-1388). Es un caballero sin miedo y sin tacha, conforme a algunas figuras con las que cabe relacionarle: baste decir que su padre era llamado «el caballero cortés» y que él goza de la protección de Tristán (v.) y de Lanzarote (v.), además de pertenecer a la corte del rey Artús (v.).
Su caracterización se halla ya indirectamente en algunos incisos, en los que incluso la música del verso parece crear una atmósfera en la que sólo pueden habitar ciertas figuras: «ocho meses y aún más ha cabalgado / sin hallar aventuras esta vez». Nos hallamos, pues, en plena tradición caballeresca, pero existe además el influjo, no por sutil menos efectivo, de la civilización en la cual y por la cual actuaba el excelente Pucci.
La afición a la aventura novelesca, por lo tanto, no se halla exenta de la fácil maravilla que acompañaba las fantasías de los «cantambanchi» florentinos; y Gismirante es llamado unas veces «discreto y prudente», otras «ilustre doncel», otras «prudente y audaz», etc., hasta que el personaje se convierte en ídolo creado según las aspiraciones caprichosas pero jamás desenfrenadas del buen pueblo florentino. Obsérvese que por dos veces hemos citado el adjetivo «prudente» y tal vez en esa «prudencia» consiste la novedad de nuestro paladín, novedad que le abre una puerta a la simpatía del pueblo toscano tal como era a fines del siglo XIV.
F. Giannesi

