Girard de Rossilhó

Protagonista de un cantar de gesta francés independien­te, que sólo de vez en cuando parece rela­cionarse con los cantares del Ciclo carolingio (v.).

Las gestas de Girard, cantadas en el poema que lleva su nombre (v.), nos lo muestran en continua lucha con Carlos Martel, su rival en lides de amor y en am­bición de poderío. Pero Girard no es tanto un señor feudal rebelde como un vasallo injustamente perseguido por su soberano; separado de la mujer a quien ama y ex­pulsado a traición de sus tierras, se aban­dona a una reacción desesperada y criminal, que alterna con profundas crisis de arre­pentimiento y de penitencia. Se trata, pues, de uno de los más trágicos héroes caballe­rescos, y de aquel que, quizá más que nin­gún otro, nos revela las secretas y sombrías crisis de un mundo que el recuerdo litera­rio ha erigido en símbolo de perfecta y generosa armonía.

Su figura oscila entre la santidad y el crimen, y en el fondo es víctima de situaciones y acontecimientos que nada tienen que ver con los bellos idea­les caballerescos, y se halla presa de las humanas pasiones que sólo sienten como un límite y un obstáculo los vínculos que todavía le ligan a aquellas leyes. En efecto, Girard de Rossilhó, aunque la leyenda le sitúe en tiempos de Carlos Martel, se for­jó en una época ulterior a la gran epopeya carolingia, y la historia le ve en secreta lucha contra Carlos el Calvo, en tiempos de confusión y de desorden. Su destino ha sido traer hasta nosotros un eco vivo de todo cuanto había de más humanamente turbio tras la luminosa cortesía caballeresca.

C. Cremonesi