Personaje del drama La conjuración de Fiesco (v.), de F. Schiller (1759-1805). Sobrino del Dux Andrés Doria, que está dispuesto a nombrarle su sucesor, representa en el drama, mejor que aquel anciano, solemne, mesurado y humano en su larga experiencia del poder y de los hombres, el verdadero tirano de Génova, a quien Andrés intenta inútilmente frenar y hacer volver al cumplimiento de sus deberes, y contra quien se dirige la conjuración de los nobles capitaneados por Fiesco (v.).
Esta rebelión pretende restituir a la ciudad las libertades republicanas, aunque en realidad Fiesco intenta secretamente servir sus propios intereses, arruinando a los Doria para ocupar su lugar. Giannettino posee todos los rasgos tradicionales del verdadero tirano: despótico, indiferente a los derechos y a la personalidad de los demás, sanguinario y afanoso únicamente de placeres y de violencias.
Mientras desprecia a los demás conjurados y logra violar a Berta, hija del puro republicano Verrina (en la que es claramente visible el modelo de la romana Virginia, v.), Giannettino ve en Fiesco a su único adversario peligroso, y por lo mismo se vuelve contra él, intentando primero suprimirle por medio de un asesino a sueldo, el Moro, y luego, al fallarle el golpe, incluyéndole en una lista de diez senadores que habrán de ser asesinados para que el terror desencadenado por su matanza permita a los Doria convertir su poder en monarquía.
Pero Fiesco se le adelanta y escapa al atentado, atrayendo a su causa al sicario, y luego va más allá todavía que el propio Giannettino en sus intrigas y en su acción. Y al desencadenarse la rebelión, Giannettino, que aún cree poderla dominar, se halla frente al conjurado Borgognino, novio de Berta, que venga con la sangre de aquél la libertad oprimida y la deshonra de la joven. En el personaje schilleriano pueden verse todavía muchos restos de amaneramiento y convencionalismo, tanto en su exhibicionismo fácil como en su verbosidad y en lo ampuloso de sus actos.
G. A. Alfero

