Franco Maironi

Es uno de los pro­tagonistas de El pequeño mundo antiguo (v.), obra maestra de Antonio Fogazzaro (1842-1911). Renueva la figura del padre del autor, ferviente católico y patriota, ena­morado de la música y de las flores. Es desinteresado y generoso, pero, por su mis­mo temperamento de artista, más bien con­templativo que activo.

Cuando se decide a emigrar al Piamonte, de donde, según las esperanzas de los patriotas, había de partir la liberación de Lombardía del dominio austríaco, su mujer le dirige estas pala­bras: «¿Quién más que tú siente el patrio­tismo? Nadie. Sin embargo, también yo he deseado que procuraras servir, poco o mu­cho, a tu país. Pero si ahora vas al Pia­monte es, sobre todo, porque casi no te­nemos ya de que vivir». La prueba del dolor — la pérdida de su único hijo — pa­rece transformarle: «Partir llevando a los muertos en el corazón, regresar a Turín, servir a Italia, morir por ella».

Diríase, en efecto, que su deseo de acción y su mismo patriotismo nacen de la necesidad de con­solarse del dolor presente. Su íntima exi­gencia, apoyada por una fe que le hace detenerse en el umbral de los eternos mis­terios, radica en la aceptación: en el llanto o en la alegría, halla la paz en la poesía de las tradiciones dé los antepasados, de la plegaria y del ardor místico ante las maravillas de la creación. Se comprende fácilmente que un temperamento así opte por el perdón y la caridad respecto de Luisa (v.), su esposa, que no siente nada más sino la justicia. La razón de ser de Franco en la novela reside en esta posición antitética; de ahí el contraste de senti­mientos e ideas de que se halla penetrada profundamente toda la acción.

P. Nardi