Fotina Sandri

Per­sonaje del drama de este nombre del es­critor neogriego Gregorio Xenopoulos (n. en 1867), inspirado en la novela del mismo autor Él peñasco rojo.

Una extrema ju­ventud y una belleza extraordinariamente pura, fragantes de inteligencia, inocencia y bondad, van concretándose paulatinamente como rasgos de la figura de Fotina, descrita cariñosamente y abandonada a una ingenuidad plenamente romántica; tras ella se perfila el peñasco rojo, que parece vigilar como un espectro el ambiente que circunda la vida y la muerte de la joven heroína.

Cuando la sorprende y asusta el amor de Ángel Marini, una respetuosa y tradicional observancia de las leyes eclesiásticas, que es en la muchacha algo previo a todo co­nocimiento de sí misma, le hace rechazar al hombre con quien los vínculos de sangre nunca le permitirán casarse; siguen luego el desaliento y una exagerada desdicha ante la demasiado tardía comprensión de su verdadero sentimiento, y la esperanza ar­diente y febril cuando el permiso especial concedido para la boda de otros dos primos hermanos le hace vislumbrar una posibili­dad cierta de un matrimonio parecido.

Y, finalmente, la decepción consternada ante la aparición de un estado de ánimo que llevará a Ángel, herido y desilusionado por la anterior y decidida negativa, a unir­se en matrimonio con otra mujer. Ello hace fácil y breve el paso a una desesperada locura, y poderosa e irresistible la atrac­ción del mar, que rumorea al pie del pe­ñasco rojo. La concordancia entre los ele­mentos románticos a través de los cuales crece y finaliza el argumento ha dado ori­gen a la gran popularidad de la figura de Fotina en el teatro neogriego.

M. Siguro