Protagonista de la novela El parque Mansfield (v.), de Jane Austen (1775-1817). « ¡Pobre Fanny!… En el instante de la separación su corazón sentía profunda tristeza. Tuvo lágrimas para cada habitación de la casa, y mucho más para cada uno de sus moradores…».
La pobre Fanny Price no sabe alejarse de lugares o seres queridos sin llorar; ¡y le es tan fácil poner cariño a cosas y personas! La nota fundamental de su carácter es la amabilidad; con ello sigue la tradición de las protagonistas de las novelas populares del siglo XVIII, siempre dulces y cariñosas, altruistas y, en cierta manera, desgraciadas.
Con todo, su historia carece de las aventuras que acostumbran trastornar la vida de las cándidas heroínas de las novelas populares y sentimentales. Su desgracia es la de ser una parienta pobre y no una «dama», de haberse formado entre personas de una categoría social superior que le recuerdan, voluntaria o involuntariamente, su posición de inferioridad, y de enamorarse sin esperanza de un primo suyo, que no ve en ella sino una hermana. Todo ello, dada su fácil sensibilidad agudizada por los infortunios, es suficiente para que se vuelva «tímida, inquieta e insegura de sí misma».
Esta situación de incertidumbre psicológica no origina, sin embargo, efusiones románticas ni actitudes heroicas o desesperadas; en ningún momento deja Fanny de pertenecer al siglo del equilibrio y el sentido común. Este último, unido a su natural modestia, promueve en ella una actitud sumisa, que a veces, no obstante, constituye una especie de resistencia pasiva; Fanny es tenaz en sus sentimientos, que guarda y oculta a los extraños dando la impresión de ceder siempre a la voluntad de los demás.
Como ocurre con toda la obra de Jane Austen, también a propósito de este personaje podría hablarse de intimidad; sin embargo, se trata aquí, en cambio, del sentido de discreción y del pudor de los propios sentimientos que en la época de la autora era norma de conducta y de urbanidad más bien que delicadeza. Fanny es siempre un personaje antidiamático; siiquiera sea cierto que se entrega al llanto con facilidad, no obstante, se trata, por así decirlo, de lágrimas de cortesía.
En conjunto, Fanny es una muchacha sensible pero de sentido común, y tímida aunque tenaz, modelo, para su época, de la señorita de buena familia burguesa que carece de la suficiente seguridad de sí misma para elevarse al rango de dama, pero posee todo lo necesario para ser una excelente esposa.
G. Melchiori

