Falk Arvid

Protagonista de la novela La sala roja (v.), del escritor sueco A. Strindberg (1849-1912). Joven distinguido y sin malicia, lleno de sueños e ideales pero falto de la fuerza interior suficiente para llevarlos a la práctica (halla siempre la respuesta adecuada y el valor de rebelarse un minuto después de lo que hubiera sido necesario), al principio de la novela se lanza «como un náufrago» en brazos de la literatura, tras haber renunciado, con una de aquellas obstinaciones repentinas y ab­solutas propias de los débiles y tímidos, a un empleo seguro en la Administración.

Aun cuando acostumbrado desde pequeño a creer «que todos eran buenos y él malo», no por ello puede dejar de aborrecer la corrupción e hipocresía de su mundo bur­gués, y busca en otras clases sociales sen­timientos más humanitarios. Enemigo por instinto del partido conservador, ante la realidad de los hechos se pregunta a me­nudo, no obstante, si al fin y al cabo la misma causa de los oprimidos a la que se ha entregado no es también una utopía; puesto en contacto por su profesión de cronista con todas las miserias materiales y morales de la humanidad, se siente in­esperadamente viejo y pierde todo aprecio de sí mismo.

A pesar de toda su sinceridad, sensibilidad y delicadeza, no debe extra­ñarnos su retorno como un hijo pródigo al antiguo ambiente tras un año de sufri­mientos y desilusiones, transformado desde ahora en «el hombre más amable del mun­do», ya que se ve «completamente libre de opiniones», por lo menos en apariencia; al final de la novela, Strindberg, cuyo pro­tagonista ha recibido mucho de él y de sus experiencias, manifiesta cuán ficticio y aparente es el retorno de Falk al redil y el fuego de los ideales que encubrían aún las cenizas de los hábitos burgueses de su vida. «Falk — dice un amigo suyo — es un fanático político que se consumiría si ex­pusiera al viento su propia llama, y por ello trata de extinguirla en áridos y seve­ros estudios».

Sin embargo, y quizá más allá de las intenciones del autor, vemos en Falk al típico representante del intelectual burgués que abandona su clase social por afinidad al socialismo que sinceramente pro­fesa, pero que muy pronto regresa a su mundo, inevitablemente desengañado por la realidad, dado el fundamento meramen­te idealista de sus convicciones políticas.

A. Manghi