Enlil

Dios de origen sumerio, aunque muy venerado también por los babilonios y asirios; es la segunda divinidad de la tría­da cósmica de los antiguos mesopotamios, y de ella se habla con frecuencia en los escritos religiosos de los mencionados pue­blos.

Los escritores exaltan su potencia, poniendo especialmente de relieve su odio hacia los hombres. No es de extrañar, pues, que en el relato del Diluvio Universal, que constituye la penúltima tabla de la Epope­ya de Gilgamesh (v.), sea precisamente él quien proponga en la asamblea de los dio­ses principales la destrucción de la huma­nidad como castigo de sus culpas. Y, en efecto, provoca el Diluvio, pero luego, ante la inmensa destrucción, se arrepiente y se reconcilia con el único superviviente, Utnapishtim (v.), a quien confiere la vida eter­na. En otros escritos religiosos mesopotámicos se manifiesta asimismo la terrible hostilidad de esta divinidad para con los hombres.

G. Furlani