Elenita

[Little Nell]. Protagonista de la novela Almacén de antigüedades (v.), de Charles Dickens (1812-1870), da vida, una vez más, al tema de la infancia perse­guida, tan frecuente en dicho autor.

Elenita es una imagen de pureza a la que sólo el deforme enano Quilp, el perverso acreedor, puede mirar con ojos concupiscentes; y constituye un fondo adecuado a su figura la extravagancia de las escenas en las que se mueve (la tienda del anticuario llena de objetos casi pavorosos, los titiriteros que reparan sus utensilios entre las tumbas, etc.) y de las mismas figuras que la acom­pañan o persiguen.

La pureza de Elena es un continuo y cándido sacrificio de sí mis­ma por los demás, y una bondad no resig­nada, sino únicamente ignorante de la fe­licidad, y a la que el mal no perjudica. Sin embargo, la falta de conciencia de la mal­dad que la rodea y la absoluta arbitrarie­dad de su desgracia y de su sufrimiento le impiden elevarse hasta la excelencia moral a que el autor hubiera deseado conducirla; precisamente en éste, más que en cualquier otro caso, ha tratado Dickens de convertir la inocencia infantil en una especie de san­tidad terrena.

Elenita, más que Little Dorrit, tan semejante a ella, adolece de la relativa superficialidad del mundo poético del autor; y, por ello, permanece siempre en el umbral de lo patético, incluso en la escena más famosa de la obra, la de su muerte. En la creación de este personaje, Dickens tuvo presente, en realidad, a su cuñada Mary Hogarth.

S. Baldi