Doralice

Personaje del Orlando fu­rioso (v.) de Ludovico Ariosto (1474-1533). Hija del rey de Granada, es la prometida de Rodomonte (v.), el ardoroso guerrero sarraceno de quien ya en el Orlando ena­morado (v.) se dice que llevaba en su bandera la efigie de aquélla domando a un león.

Hallándose en camino para reunirse con su padre y su prometido en Francia, Doralice cae en manos de Mandricardo (v.), el cual da muerte o ahuyenta a su escolta y, sin demasiada resistencia, logra conver­tirse en amante de aquélla. De ahí nace la rivalidad entre los dos más poderosos y soberbios guerreros sarracenos, y una serie de aventuras, persecuciones y duelos, que dan nuevo pábulo a la acción constante­mente móvil y variada del poema, hasta que finalmente los dos rivales aceptan la proposición del rey Agramante (v.), que en su deseo de aplacar las discordias nacidas en su campo, quiere que sea Doralice quien decida con cuál de sus dos pretendientes quiere casarse.

No sin gran irritación de Rodomonte, que se aleja del campo juran­do odio eterno al sexo femenino, Doralice prefiere a su nuevo amante; pero cuando éste sucumbe en su duelo con Ruggiero (v.), Doralice, aun lamentando su muerte, no puede dejar de compartir la admiración de Gustave Doré: Mandricardo extermina la escolta de Doralice. todos por el vencedor («Per lei buono era vivo Mandricardo, / Ma che ne volea far dopo la morte?» [«Para ella bien estaba Mandricardo vivo, pero ¿de qué iba a servirle una vez muerto?»]): última mali­ciosa nota del poeta a su retrato de esa fi­gura de mujer, que aun no careciendo de sentimientos afectuosos, es muy distinta de Olimpia (v.), de Isabel (v.) y de la propia Angélica (v.), ya que, en medio de los gigantescos guerreros que se la dispu­tan, no representa otra cosa que la encar­nación de la fragilidad femenina.

M. Fubini