Doña Jerónima

(Doña). La protagonista de El amor médico (v.), de Tirso de Molina (Gabriel Téllez, 1584?-1648), centra uno de los más deliciosos «divertimentos» escénicos de este gran feminista.

Doña Jerónima vive sola con su hermano, «embebecida en lati­nes», estudiando medicina y sin querer oír hablar de casarse. Pero don Gaspar, un caballero amigo de su hermano, que pasa un mes en su casa sin preguntar siquiera por la dama que evidentemente debe vivir allí, primero encandila su curiosidad y por fin conquista su amor. Ausentado el galán, ignorante de su conquista, doña Jerónima le sigue, y se establece en su ciudad, dis­frazándose de médico, en cuya profesión logra tan resonantes triunfos que obtiene una cátedra universitaria.

Pero al mismo tiempo, unas veces como dama tapada y otras veces presentándose como hermana del médico catedrático — y. hablando enton­ces en gallego, para su mejor caracteriza­ción de provinciana recién llegada — teje una sutilísima intriga, complicada por el hecho de que la hermana de don Gabriel se enamora de quien cree que es un mé­dico. El momento culminante es el de jugar en la conversación, cambiando de persona­lidad sin cambiar de traje, en alternancia de revelación de su auténtico ser y de nuevo engaño.

Con levedad mozartiana, doña Jerónima queda como urdidora de una espléndida fantasmagoría, de paso con algún leve toque satírico a la medicina: uno de los personajes más ingrávidos que aparecen en la escena de Tirso, casi sólo un pretexto dieciochesco «avant la lettre» para el enredo, pero a la vez un primor de ternura enamorada y de humor en la dulce asechanza.

J. M.ª Valverde