Dominique

Protagonista de la novela de su nombre (v.), de Eugène Fromentin (1820-1876). Al contrario del Adolfo (v.), de Constant, con el cual puede emparentar- se por el exacto y agudo análisis de sus sentimientos, Dominique es el enamorado fiel hasta la renuncia.

En efecto, Dominique sólo puede ordenar su alma en su más en­cendida pasión, y sólo halla estímulo y razón para ésta en la más absoluta lealtad a sus sentimientos, hasta tal punto que sus mismas disposiciones morales establecen un a modo de acorde musical con su entusiasmo y su dolor. De ese modo Dominique lleva su «aventura hasta dónde puede llegarse sin cometer una maldad» y acaricia «la idea deliciosa de sentirse a dos dedos de la culpa, y evitarla», ya que en él el áspero «sentimiento de un sacrificio se combina con el tentador atractivo de un deber que cumplir para consigo mismo».

Si el estilo, el lenguaje y los sentimientos son franca­mente románticos, el personaje es tan con­vincente y cordial que aun hoy, para es­píritus más despreocupados, Dominique es el hombre que, fiel a una costumbre tradi­cional y atento a no manchar la imagen que de sí mismo^ o de los demás ha cons­truido en el reflejo de su propia conciencia, empeña todo su valor en permanecerse fiel y no perderse. Su aceptación de un pobre destino y de un modesto deber, en el con­suelo de la familia y la Naturaleza, tiene algo de idílico, que se opone a la trágica sordidez del destino de Federico Moreau (v.), el otro fracasado del Romanticismo.

F. Bondioli