Croniamantal

Protagonista de la no­vela El poeta asesinado (v.) de Guillaume Apollinaire (1880-1918), obra que, además de su valor típico como expresión de un momento concreto del arte europeo, tiene también el carácter de documento para la historia de la vida del poeta: en ella pa­recen reflejarse fiel y verdaderamente los gustos de éste, el ambiente en que vivió, sus amistades y su entrega total al arte, juntamente con una inagotable curiosidad intelectual.

Puede muy bien decirse que Croniamantal no es otro que Apollinaire, y la vida de aquél la de éste, narrada por Apollinaire no con estilo sino con «humor» apollinairiano. Y si la vida del personaje se llama la vida del «poeta asesinado», es por lo muy profundamente que Croniaman- tal-Apollinaire sentía su destino de mártir de la poesía. Después de haber abrazado al caballo — gesto que algunos ignorantes tienen por una manifestación de locura — Nietzsche expidió desde Turin su famosa carta firmada «el Crucificado».

Apollinaire, por sí mismo, nunca hubiera sido capaz de utilizar una firma tan explícita y afectada, por cuanto su pudor sentimental y retórico le convertía en el poeta más inhibido de la poesía universal; no obstante, su callado cristianismo era mucho más profundo y legítimo que el tumultuoso e histérico de Nietzsche. El nombre de Croniamantal, ana­lizado, muestra su significado de «mente del tiempo», a pesar de la «a» que deforma el sentido de «mantal».

Apollinaire, como todos los hombres profundos, gustaba tam­bién de descubrir el «alma» (o etimología) de las palabras, aun cuando a la manera de un prestidigitador. Primeramente los hombres luchan; luego, una vez victoriosos, trabajan; cumplida su obra, descansan; y, terminado también el descanso, juegan. Po­cos son, no obstante, los que alcanzan esta suprema condición humana que nos aproxi­ma a los dioses; Croniamantal-Apollinaire era uno de ellos.

Sin embargo, esta condi­ción privilegiada suscita la envidia y el espíritu de venganza; por ello Croniamantal-Apollinaire es asesinado «colectivamen­te» al final de su penosísima vida; a pesar de lo cual, el poeta nos ha narrado mien­tras tanto con palabras ligeras y jocosas su trágica existencia: su infancia en Monaco, su paso por los lugares patéticos y de mala fama de Europa, sus amores amargos con Tristuose Ballerinette (Marie Laurencin), la razón práctica de haberse llamado a sí mismo «le maaimé» y su trato asiduo con hombres de turbia conducta, mujeres equívocas y criaturas inquietantes; en re­sumen, el ambiente que por lo común ro­dea a los apóstoles y profetas.

De existir un calendario de la poesía como existe un calendario cristiano, otro masónico y otro del positivismo de Auguste Comte, Croniamantal-Apollinaire tendría su solemne fies­ta en este santoral. La tumba del poeta tiene forma de pirámide invertida, o sea, excavada en el suelo. Este «negativo» de los objetos y las ideas era corriente en Croniamantal-Apollinaire, que en el Briga­dier masqué, repetido en cierta manera en el Poète assassiné, llama, en la guerra, a las trincheras: «sœurs profondes des mu­railles» («hermanas profundas de las mu­rallas»). A. Savinio