Cipriano

El protagonista de El mágico prodigioso (v.) de Calderón de la Barca (1600-1681) es una gran versión teatral de la figura perenne de Fausto (v.), el autor de un pacto diabólico para obtener el amor de una mujer. Sobre el antecedente hagiográfico de los Santos Cipriano y Justina, Calderón monta un mundillo de delicioso anacronismo, con paganos que martirizan a los cristianos entre una atmósfera de capa y espada.

Cipriano es el sabio des­contentadizo, que entre sus lecturas paga­nas llega a entrever la verdad de un Dios único: el diablo se le aparece, en figura estudiantil, para evitar su conversión, pero es derrotado por la dialéctica del joven sa­bio. Otro recurso más poderoso tiene, sin embargo, el diablo, y es Justina. Pero Jus­tina es cristiana, y fortalecido su libre al­bedrío por la gracia, resiste las incitacio­nes diabólicas, y Cipriano no logra alcanzar a aquella por quien ha firmado la cesión de su alma: la sombra que en figura de ella se le aparece resulta ser un horrendo esqueleto velado.

Admirado, se convierte él también al Cristianismo, y en la cárcel se une a Justina, con quien es martiri­zado, en matrimonio espiritual. Cipriano, raciocinador, austero, radical, es una de las más típicas encarnaciones del espíritu cal­deroniano.

J. M.ª Valverde