Cimone

Protagonista del primer cuento de la quinta jornada del Decamerón (v.), de Giovanni Boccaccio (1313-1375). Figura tratada, en su psicología, en forma com­pletamente externa, sólo se caracteriza por su reflejo en los acontecimientos en que interviene. Hijo de un noble y rico señor de Chipre, su verdadero nombre debería ser Galeso, pero sus conciudadanos, desde su infancia, le llamaron Cimone, «que en su lengua sonaba parecidamente a ‘bestia’ en la nuestra».

Tal era, en efecto: com­pletamente desvanecido en una especie de tranquila demencia, hasta que el amor vino a curarle milagrosamente. Cimone, pa­sando junto a un prado, ve a una mucha­cha dormida: Efígenia, y el sentimiento amoroso opera en él una total transforma­ción: de pobre necio se convierte en hombre listo y valeroso. El resto del relato, que es la parte más movida y densa en acon­tecimientos, constituye una continua prue­ba de la madurez lograda por el protago­nista, el cual se halla enzarzado en una serie de terribles dificultades antes de poder hacer suya a la mujer amada.

Se trata, en suma, de un personaje parcialmente sa­crificado al programa concebido extrapoéticamente aunque siempre dentro de aquella línea de amable y cortés conversación que liga entre sí todos los cuentos de Boccaccio, los más bellos con los menos afortunados; y al lado de la presencia de Cimone se advierte otra, implícita pero de peso su­perior: la del Amor en su papel de «des­pertador de dormidos ingenios».

F. Giannessi