Es un personaje del drama Tres hermanas (v.) de Antón Chejov (Antón Páblovič Čechov, 1860-1904). Iván Romanovitch Chebutykin es un viejo médico militar vecino y amigo de familia de las tres hermanas, de cuya madre había estado enamorado. Éste es el único buen recuerdo que guarda de su juventud.
Es un fracasado más entre los que el autor se complacía en pintar, bebedor e indiferente, pero de temperamento bonachón y apático. Desde que salió de la Universidad no ha vuelto ni a mover un dedo ni a leer un libro. Nada le interesa. Según él, el único rasgo positivo que le queda es su afecto por las tres hermanas; pero por lo menos tiene conciencia de su mezquindad, y aún insiste en subrayar su bajeza y miseria moral.
Su conclusión siempre es la misma: «Lo mismo da… ¿Qué importa?» Pierde el tiempo leyendo el diario, copiando en un cuaderno las noticias más inútiles y entonando alguna que otra cancioncilla. Frente a los demás personajes que manifiestan sus vanas aspiraciones a una vida de trabajo y su esperanza en un futuro mejor y su fe en el progreso espiritual del mundo, Chebutykin representa el pesimismo escéptico.
Las frases que a menudo lee improvisadamente en su periódico desentonan siempre, pero constituyen una especie de contrapunto realista a la aventura escénica, lenta y pobre en acción como ocurre en todos los dramas de Chejov. En cambio, corresponde también a Chebutykin, por contraste, el papel de comentar los sueños y las esperanzas.
Sus rasgos más bien caricaturescos hacen de su figura una especie de prototipo realista en tono menor y ello viene a ser un elemento más en la atmósfera lírica del drama, creado por la contraposición entre las desesperadas esperanzas y la indiferencia, entre las ilusiones y la mezquindad de la vida. Sus últimas palabras: «¡Pero qué importa! ¿Qué importa?», son la respuesta a los sueños de las tres hermanas, y la acentuación de la nota pesimista.
A. K. Villa

