Beltram

Personaje de Bien está lo que bien acaba (v.), comedia de William Sha­kespeare (1564-1616). Joven noble y alta­nero, cuya única virtud consiste en el valor militar, no es, ciertamente, personaje sim­pático a los espectadores o lectores del dra­ma: su dureza para con Elena (v.), cria­tura superior a él, y su libertinaje, no quedan compensados, en realidad, por un arrepentimiento tardío y apenas manifiesto.

No obstante, quizá puedan hallarse ciertos atenuantes para él en la importancia que el rango social tenía para los contemporá­neos de Shakespeare y en el hecho de que, por el amor y lealtad que todo súbdito de­bía a su rey, se vea obligado a admitir a la esposa que se le impone. Apenas entra en posesión de sus dominios por la muerte de su padre, este joven patricio sediento de glo­ria y de aventuras, ve truncada súbitamente su carrera por el matrimonio, humillante, según él, con la hija de un célebre médico, instruida por su propio padre, que consigue obtenerle por esposo gracias a haber curado al rey de una fístula.

Dejando aparte otros motivos — diferencia de clase social, ausen­cia de amor en Beltram—, el modo como la muchacha trata de hacerle suyo excusa, realmente, su reacción: provista de la au­torización real, la doncella escoge marido entre los nobles como un pachá escogería su favorita en un mercado de esclavas. Sin embargo, no es desde este punto de vista que Shakespeare considera a su personaje; su idea parece ser la de que nadie podría dejar de sentirse feliz con una esposa tan virtuosa y llena de bondad como Elena.

Por ello Beltram aparece como culpable; pero tal vez Shakespeare, para mostrárnosle hu­mano y convincente, haya olvidado mani­festarnos la razón del atractivo que ejerce sobre Elena y el profundo afecto que en ella provoca: este noble no tiene, en todo el drama, un rasgo o una palabra verda­deramente nobles.

M. Praz